Yoga y la niñez

Contenido

Todos los jueves niños y niñas se encuentran con la profesora Lucila D’Angelo para aprender yoga de la mejor manera, jugando.

Actualmente de manera virtual!

Vamos a contar un cuento de yoga.

¿Sabes lo que es el yoga?

Hace miles de años unos señores que vivían en India se pusieron a observar la naturaleza, con sus animales, montañas, ríos, mares, planetas, estrellas, etc. Y comenzaron a moverse imitando cada uno de ellos, creando posturas, sonidos y movimientos muy parecidos. Entonces se contaban muchas leyendas, cuentos e historias en las que los personajes cobraban vida y movimiento ¡gracias a las posturas de yoga!

Había una vez un árbol grande, fuerte y robusto con unas ramas muy largas que iban creciendo hacia el cielo. En él vivía una lechuza que dormía durante el día y estaba despierta durante la noche. También vivía en la otra punta del árbol una mariposa preciosa con dos antenitas y alas enormes.

Pero ninguna de las dos sabía que tenían una amiga en el mismo árbol. Por lo tanto las dos pensaban que se encontraban solas.

La lechuza tenía algunos amigos que la visitaban por la noche: la serpiente, el gato y la rana. Y la mariposa tenía otros amigos que la visitaban durante el día: el cisne, el perro y la lagartija.

Mientras tanto el sol y la luna seguían brillando, día o noche, y eran muy amigos a pesar de salir en distintos momentos. Demostraban cada día que no podían vivir el uno sin el otro y de esta manera querían que la lechuza y la mariposa supieran que no estaban solas. Así un día quedaron en que iban a brillar los dos a la vez, ¡la luna y el sol!

Así sucedió y la mariposa revoloteaba feliz como todos los días haciendo mucho ruido al mover sus alas de arriba a abajo sin parar, y sacaba las antenitas para oler las flores a su alrededor. Y en uno de sus revoloteos la lechuza la escuchó y se puso muy contenta al ver que otra amiga vivía en su árbol.

Se pasaron el día volando juntas felices y contándole a todos sus amigos que se habían encontrado.

La luna y el sol les dijeron que aunque vivieran en distintos momentos, noche o día, sabrían que tenían siempre un amigo cerca con el que podían contar. De esta manera se despidieron y se desearon las buenas noches y los buenos días.

Desde ese día la mariposa recogía flores bonitas y las dejaba en el nido de la lechuza para cuando se despertara, y por su parte la lechuza le dejaba insectitos que había encontrado durante la noche.

De esta manera, la mariposa y la lechuza siguieron los consejos de Sol y Luna y empezaron a ser amigos y a sentirse felices sabiendo que alguien cuidaba de ellos mientras dormían o mientras estaban despiertos.

Y es por eso que desde entonces, por las noches, vemos revolotear a las luciérnagas alrededor de la lechuza, y son también llamadas “mariposas de la noche”.

Compartilo en redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

0

😁
Proximamente

Estamos creando la plataforma de suscripción. Dejanos tus datos y te avisamos pronto!